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July 6, 2008

Es su segundo año en el primer equipo. Un año, muchas veces, más difícil que el primero. El delantero de Linyola,

El tiempo es un grifo que no deja de brotar. Unas veces lo hace gota a gota, lentamente; en otras, el líquido fluye de forma regular. Para Bojan el agua sale a borbotones, y se le escurre entre sus manos sin poder retenerla. Cuando mira sus palmas, sólo quedan gotas, recuerdos de todo lo vivido. A sus 18 años aún es poco. O mucho. Todo es relativo.

¿Qué ve cuando mira atrás?

La verdad es que da vértigo mirar atrás. Los tres últimos años han sido muy ascendentes en muy poco tiempo. Y la verdad es que he ido alcanzando objetivos muy importantes.

¿Le ha cambiado mucho la vida?

Sí, bastante.

¿En qué sentido?

En el sentido de la privacidad. En el hecho de salir a la calle y ya no ser lo mismo que antes, cuando salías con más libertad. Para las cosas que haces ahora las consecuencias son otras.

¿Cómo lleva la fama?

Al principio, al no estar acostumbrado, me cogió un poco descolocado, pero, como todo en esta vida, te acabas acostumbrando.

Lleva ya más de una temporada en el primer equipo ¿Qué ha aprendido en este tiempo?

Bueno… Pues a estar en un vestuario profesional. Es algo que te curte mucho como persona en muchos aspectos.

Como jugador, ¿qué le falta para llegar a su cenit como futbolista?

Creo que estoy aprendiendo mucho compartiendo vestuario con jugadores del nivel que hay aquí. Esto hace que cada día alcances nuevas metas y actitudes, pero no me quiero marcar una meta muy lejana porque el objetivo es mejorar cada día.

Empezó jugando poco. ¿En algún momento llegó a desesperarse?

La verdad es que no. Siempre he estado muy tranquilo y siempre he confiado mucho en intentar aprovechar los muchos o los pocos minutos que pudiera tener. Es cierto que esta temporada empecé con pocos minutos, pero en ningún momento desesperé.

¿Le dio alguna explicación Guardiola?

No, no, no. Yo soy un jugador más de la plantilla. Somos un vestuario con muchos jugadores y no todos tienen que jugar. Todos debemos estar preparados para aprovechar las oportunidades que tenemos.

Tener pocos minutos, de todas formas, podía afectar a su juego, a su rendimiento.

Sí, la verdad es que cuando no juegas tienes aquella ansia de querer demostrar lo que eres en poco tiempo. Y eso te lleva a acciones precipitadas y a un poco de desesperación. Lo que intento es estar lo más tranquilo posible e intentar jugar como lo haría siempre, con toda la confianza.

¿Qué diferencias ve entre la pasada temporada y la actual? ¿Qué razones tiene para explicar esta metamorfosis?

Creo que el año pasado ya no empezamos demasiado bien. Era un grupo que venía de ganar muchos títulos anteriores y este año es un grupo totalmente nuevo, con la mentalidad totalmente diferente. Hemos empezado muy bien.

En una entrevista en TV3 dijo que había muchas cosas del año pasado que este año no le pasarían. ¿A qué se refería?

No sé, creo que el año pasado es un año que ya ha pasado. Hay que olvidarlo. Este año me estoy encontrando muy bien y las cosas me están saliendo muy bien.

La marcha de algunos jugadores que quizás ya habían ganado demasiado y a los que se les había agotado el hambre, ¿puede ser clave en la recuperación del equipo?

No sé, yo exactamente no sé qué ilusión tenían los jugadores del año pasado, yo te hablo como grupo. Y como grupo la verdad es que se transmite alegría y cuando el equipo sale al campo lo hace con ganas de ganar e de ir a por todas, desde el primer minuto hasta el último.

¿Qué diferencias ve entre Frank Rijkaard y Pep Guardiola?

Cada entrenador es un mundo y tiene sus cosas. Los dos son muy buenos entrenadores. Con uno estuve un año y con Guardiola llevo dos meses. Lo que sí te puedo decir es que los dos entienden mucho de fútbol.

¿Qué titulo le haría más ilusión ganar?

No he ganado nunca ninguno (con el primer equipo del Barça). Así que cualquier título que pueda ganar me haría muchísima ilusión.

Sea cual sea, ¿sueña con el hecho de levantar un trofeo, de ser campeón?

Sí, la verdad. Siempre trabajas con el objetivo de llegar al final con la recompensa de ganar algún título. Para mí y para todos mis compañeros sería una satisfacción enorme.

El año pasado marcó doce goles: diez en Liga, uno en Champions y uno en Copa. Este año ya lleva tres. ¿Se marca un objetivo en ese sentido?

No, la verdad es que, por suerte, cada año he marcado bastantes goles. No me marco un objetivo, decir: “el año pasado hice doce y este año debo hacer 13”. No, no. Simplemente, intento hacer las cosas bien, que me salgan bien y no obsesionarme con el gol. Después, si llega, mucho mejor.

Si tuviera que escoger, ¿escogería el Balón de Oro o la Bota de Oro?

Son dos premios al trabajo que realizas durante toda la temporada. Yo no trabajo para ganar la Bota de Oro o el Balón de Oro. Yo sólo trabajo para mejorar como futbolista, y como persona también, y si en un futuro llegan estos premios mucho mejor.

¿A quién se lo daría este año?

A Leo. No porque sea mi compañero de vestuario, sino porque es un futbolista diferente. Un futbolista que hace cosas que nadie en el mundo del fútbol hoy en día puede hacer.

¿Cómo explica que, desde el primer momento en el que entró en el Camp Nou, la comunión con la afición sea tan bestia?

No lo sé, la verdad es que es difícil de explicar. Yo estoy muy agradecido a la afición del Barça porque desde el año pasado me han facilitado mucho las cosas. Jugar en un estadio como el Camp Nou con sólo 17 años siempre impresiona. Así que si encima tienes el apoyo de la afición, pues mucho mejor.

¿Qué siente cuando 90.000 personas le ovacionan?

La verdad es que no tengo palabras para explicarlo. Son sensaciones que te ponen los pelos de punta, sensaciones de mucho agradecimiento hacia todos ellos.

Por cierto, ¿cuándo pensó: “se me da bien esto del fútbol”?

Volviendo a lo que comentaba antes… Yo nunca jugué en la cantera con el objetivo de estar en el primer equipo, sino para mejorar cada año como jugador, para disfrutar cada semana del fútbol y el mismo fútbol ya me diría donde podía llegar como jugador.

¿Cuáles son sus primeros recuerdos del Barça?

Recuerdo cuando vine a hacer las pruebas aquí. La llamada. Aún no había benjamín, estaba la escuela y en el verano siguiente comenzaban los benjamines. Sólo entraban 20 chavales y me dijeron que yo era uno de ellos. Recuerdo los primeros años de desplazamientos desde Mollerusa para entrenar con el Barça.

Queda lejos.

Muy lejos.

El grifo, desde entonces, no ha dejado de manar. El agua sigue escapándose de sus manos. Bojan intenta retenerla, cuanta más mejor, pero no debe temer. Cada vez que sus pies notan el impacto de una gota, Bojan crece. Sus raíces se hacen más fuertes, más gruesas, preparadas para sostener lo que ha de venir. Lo bueno y lo malo. Lo positivo y lo negativo. Bojan está creciendo, pero aún no ha alcanzado el sol.

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